Archivo documental digitalizado del activismo lésbico, conformado por producciones gráficas y teóricas, registros fotográficos y sonoros, encuentros reflexivos y acciones callejeras de grupos y activistas lesbianas de diferentes momentos históricos, múltiples posiciones políticas, y diversas geografías
de Argentina. Está en permanente construcción, recibiendo nuevos aportes y colaboraciones.

sábado, 28 de mayo de 2011

Mesa Debate "Situación del Movimiento Lésbico Hoy"



textos preparados


Yuderkys Espinosa Miñoso

Sobre la situación del movimiento lésbico en Argentina hoy


Quiero poner sobre la mesa algunos puntos:

1. La manera en que en la última década se ha dado lo que yo llamo un traslado del epicentro de la acción del movimiento de lesbianas desde Buenos Aires hacia el “interior”, o sea lo que podríamos llamar un proceso de traslado de la acción lesbiana y lesbiana feminista del centro a la periferia. Algo que se puede rastrear desde mediados de la primera década de este siglo en un momento de ruptura y desgaste del antiguo movimiento de lesbianas feministas asentado en Buenos Aires y que había vivido sus momentos de gloria a mediados de la década de los 90. Ese desgaste debido a múltiples factores que no da para abordar en unos pocos minutos, se percibió en el momento en que nuevas actoras y sujetos entraban a la escena política dejando ver los límites de la antigua acción. La capacidad de respuesta ante este giro determinó la posibilidad de subsistencia o no en el nuevo contexto. Parte del nuevo escenario estuvo definido por la aparición de nuevas generaciones activistas de lesbianas y lesbianas feministas distribuidas en todo el territorio nacional, y digo, que de allí surgirían las nuevas caras, muchas de ellas hoy aquí, que liderarían el movimiento en este último tiempo.


2. La manera en que en Buenos Aires el activismo de lesbianas y lesbianas feministas se ha concentrado en demandas de reconocimiento particulares para las lesbianas: por el reconocimiento de sus familias, por el reconocimiento de las uniones no heterosexuales. Y por el otro lado en un trabajo activista dentro de la agenda más global del feminismo. Caso de Lesbianas y Feministas por el Derecho al Aborto, caso de La Casa del Encuentro, o en mi propio caso, la aglutinación en un grupo internacional donde somos todas lesbianas pero nos aglutinamos alrededor de la articulación de opresiones. También formo parte del grupo de investigación activista “feministas ch´ixi” donde estamos varias lesbianas y trabajamos desde una perspectiva que incorpora el lesbianismo feminista, sin embargo somos varias identidades y los que nos nuclea es el proyecto político. Esto de cómo muchos proyectos en los que estamos las lesbianas feministas cada vez se nuclean más entorno al proyecto político, es un cambio interesante que quiero poner en la mesa.


3. Por último, quiero traer aquí dos cuestiones que son las cuestiones claves que me animan en este momento de mi recorrer pensante y activista:

a. Por un lado algo que no es nada nuevo para mí y es la manera en que mi visión y análisis de la opresión se mantiene anclado, y hoy más que nunca, en entender la heterosexualidad no como preferencia sexual sino como régimen, un régimen que produce efectos concretos en los cuerpos y lo más importante, en la producción del deseo y de un tipo de sujeto reivindicador de ese deseo. Parte de los análisis en los que estoy en este momento involucra en estos momentos tratan de mostrar la manera en que la heterosexualidad como régimen está intrínsecamente articulada a los proyectos de nación y construcción geopolítica de una relación de fuerzas a escala mundial.

b. Por el otro lado decir que me encuentro en un proceso de giro epistemológico, de cambio sustantivo de mis intereses, mi mirada y la política a la que adscribo. Este proceso comenzó hace un tiempo cuando me di cuenta en el Buenos Aires blanco y europensante que yo efectivamente nunca podría dejar de ser la pobre migrante dominicana puta objeto de burlas por su forma de hablar, de moverse o de escribir. Mi origen no me sería perdonado y no importaba lo que yo hiciera, no importaba lo que yo intentara escapar siempre me sería recordado como marca imborrable. Un origen que a la mirada occidental resulta deficiente, menospreciado, inhabilitante. Al inicio darme cuenta de ello me provocó dolores, pero después encontré la fuerza necesaria para enfrentarlo. Gracias a ese dolor y a las marcas que produjo hoy sigo caminando y soy otra cosa que ayer. No estoy en Dominicana, estoy aquí, pero es como si en algún punto nunca me hubiera ido. Esto me llevó a pensar y necesitar beber de otras fuentes porque el lesbianismo feminista, el feminismo, la izquierda convencional, el movimiento sociosexual en sus múltiples variantes: LGTTBI, homosexual, queer, etc., no dan cuenta de aquello que lo explicara de manera eficaz. Los activismos locales en los que he estado inmersa, aunque críticos siguen fieles a la tradición occidental y su producción de miradas, explicaciones, discursos. Como mucho desde aquí lo que hemos aspirado es a la reapropiación, no más. Fue así que me vi cada vez más cerca de la lucha antirracista, anticapitalista y a la práctica y el pensamiento descolonial. Redescubrí que muchas de las lesbianas feministas que iniciaron el giro crítico a la categoría mujeres, esas que había leído y que habían sido mis referentes habían ya pensado muchas de estas cuestiones desde condiciones parecidas de subalternización múltiple pero en geografías menos abyectas; y me di cuenta también que no era suficiente quedarme con su pensamiento sino que este sirviera de aliento para buscar la palabra propia, para pensarme a mi misma desde aquí, desde estas tierras y su historia de colonización, de búsqueda y de resistencias.


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Canela Gavrila

El movimiento de lesbianas en la actualidad


Hablar de movimiento de lesbianas siempre me parece exagerado, me genera el temor de caer en esencialismo y universalizaciones de un movimiento que no resulta heterogéneo, sobre todo a la luz de la aprobación del matrimonio igualitario hace menos de un año.

Si hacemos uso de nuestra memoria histórica, al menos de corto plazo, podemos ver que las diferencias al interior del movimiento ya eran evidentes por ejemplo en el 1er Encuentro de lesbianas y bisexuales llevado adelante el 4y 5 de mayo de 2008 en Rosario, donde se hicieron evidentes dos estrategias políticas: la de quienes utilizan las “herramientas del amo” –en palabras de Audre Lorde- creyendo en que el reconocimiento civil a través del matrimonio es un salto en la lucha de las lesbianas y otra estrategia que es la de quienes consideramos que el matrimonio ha sido y es una institución hetero patriarcal que normativiza el deseo y nuestras prácticas erótico-amatorias, sesgando la radicalidad y potencialidad del lesbianismo como identidad política que subvierte el régimen de la heterosexualidad obligatoria.

Por tanto es evidente que la escisión dentro del movimiento lésbico ha generado dos espacios de diálogo. Uno de éstos se erige como una voz hegemónica, cuenta con instituciones (INADI, Federación LGTB, entre otras) además del apoyo sectores “progres K” estableciendo un diálogo que tiene como principal interlocutor el Estado. Quienes no nos sumamos a la oleada igualitaria y diversa gestamos otros tipos de diálogos de carácter local con grupos heterodisidentes, gltttbi y feministas, apostando a un trabajo de base y a un coordinación acotada a la geografía inmediata.

El punto en que estos dos espacios deberían haber dialogado fue el crimen lesbofóbico de Natalia Gaitán. Ya todas sabemos que es la lesbofobia y como nos ataca no solo a través de puñetazos y golpes (al menos así los reconoce el Estado, la policía y sus fiscalías como casos de violencia) como así también el silencio y los estereotipos. Pues bien a Natalia la mataron y hemos realizado intervenciones aisladas, pero no logramos consensuar entre los grupos que conformamos el movimiento de lesbianas (otra vez me refiero a los grupos orgánicos al discurso estatal y los que aparecerían como contrahegemónicos) una consigna común o una agenda de lucha que se pudiera mantener en las distintas regiones y ciudades. Tampoco logramos incluir la lesbofobia en los medios de comunicación como otra particularidad de la violencia sexualizada, muy a pesar de que aceptan que nos casemos y seamos ciudadanas “normales” no se abordan las problemáticas propias de las lesbianas como son las violencias cotidianas en las que nos encontramos como prófugas del regimen heterosexual.

Ahora desde mi lugar como lesbiana-bardo-feminista (término acuñado con mis anteriores compañeras de las Malas Como Las Arañas en alusión a que nuestra visibilidad y puesta en escena siempre es disruptiva y repulsiva, siendo un ataque o un bardo para quien no quiere ver, no quiere oír) me abocaré a pensar el movimiento desde donde yo me ubico a modo de no caer en habladurías de aquello que no me convoca.

Considero que el lesbianismo es un vínculo positivo entre lesbianas y mujeres que construyen una sexualidad desafiante al poder patriarcal puesto que desconocen al varón como legitimador y mediador de las relaciones entre nosotras. A su vez este desafío de construir una sexualidad disidente nos convoca en dos frentes de acción, por una parte los feminismos que se reconocen como espacio de lucha y resistencia frente al poder androcéntrico y por el otro nos referencia en un colectivo más amplio junto con el movimiento gltttbi en la construcción de identidades sexuales disidentes a la hetero “normal” en un amplio trabajo de base por la transformación cultural. Cabe preguntarnos qué sucede cuando necesitamos abordar problemáticas particulares de lesbianas, tal vez deberíamos reflexionar acerca de cuál es el temor de la historia que nos antecede como lesbianas que nos hace abortar cualquier intento de reunión.

Frente a esta pregunta no tengo respuestas teóricas, sino propuestas, necesidad de ponerme en movimiento de romper miedos ancestrales y transformar error en aprendizaje. Disculpen mi romanticismo, mi idealismo, pero creo que es momento de generar acciones desde el lugar en que nos sentimos parte del movimiento lésbico y aventurarnos a pensar estrategias desde nuestro feliz lugar marginal, arriesgándonos al menos a nombrarnos, visibilizarnos… a cobrar existencia real. Si el matrimonio igualitario se impuso en la agenda del movimiento no creamos que eso acaba nuestra acción.

Quizás sea momento de que nos afiancemos en nuestra radicalidad frente a un movimiento lésbico multicolor que nos opaca. Hemos olvidado el revolucionario acto de nuestra unión, nuestra “potencia tortillera”.

Pienso que las dificultades en pensarnos colectivamente, en no poder coordinar o en encontrarnos sólo en la presentación de algún libro de lesbianas quizás se corresponda a que si bien no luchamos por la implementación de una agenda política cívica, algunos elementos de la política moderna (entendiendo por esta aquella creada hace mas de 2 siglos por y para hombres) se ha ido entrometiendo en nuestros asuntos y rompiendo algunos lazos de confianza. Así parte del movimiento agradece y festeja los triunfos en términos de ciudadanía y la otra parte se queda aislada aquejumbrada. Podría suponer que en nuestra lucha nos han ganado cuando veo las diferencias que también se generan al interior de esta parte del movimiento por ciertas referentes que pretenden -casi en una disputa de divas y desconociendo el legado feminista que tiene el movimiento lésbico- ser la cabecilla de ciertos procesos desconociendo el trabajo colectivo. Del mismo modo debería haber una autocrítica por el abuso de quienes estan mas experimentadas en hacer de las jovenzuelas uso de mano de obra barata reproduciendo las peores prácticas capitalistas y de poder.

Creo que es momento de poner coto a esta situación y volver a pensarnos, encontrarnos, revitalizar el radical vínculo entre lesbianas, reconocernos desde la disidencia, fomentar los encuentros, transmitirnos las experiencias. Deberíamos seguir escribiendo nuestra historia, revalorizar nuestras experiencias disidentes como la realizada por las lesbianas de Mendoza. Nuestra agenda radical debería buscar estrategias donde las lesbianas quepamos en función de nuestras necesidades, y con esto me refiero a salud, trabajo y educación. Debiéramos garantizar la no discriminación y a su vez tener el as bajo la manga ante las situaciones de agresividad (hacia las lesbianas y entre lesbianas) sin tener que esperar los pasos de las burocracias. Creo que nuestras exigencias deberían comenzar por la garantía de la educación sexual en las escuelas donde la heterosexualidad no sea lo natural sino una opción mas, donde no se conciba a la biología como destino, sino como otra invención cultural. Deberíamos asegurar la planificación de programas de salud donde se comprenda las necesidades particulares de las lesbianas, como los métodos de cuidados sexuales, solo por citar un ejemplo.

Creo en pocas palabras que es momento de recobrar nuestras experiencias, la cultura oral como base de transmisión de la cultura lésbica. Nadie nos enseñó a ser lesbianas, a cómo enfrentar la lesbofobia, a que decir ante una agresión en cualquier espacio, a como disfrutar plenamente de nuestra sexualidad y aventurarnos tras nuestros deseos. Quizás sea momento de que promovamos encuentros quitándonos las pesadas vestimentas de hacer política en términos modernos masculinos, para poder explorar y explotar nuestra infinita creatividad lésbica entre más y más compañeras promoviendo tratos equitativos de respeto, autonomía e igualdad.










viernes, 27 de mayo de 2011

Movimiento lésbico emprendedor

El orgullo de emprender

MILITANCIAS: MOVIMIENTO LESBICO EMPRENDEDOR

Suplemento Soy del Pàgina/12 -Viernes, 27 de mayo de 2011


Tuvieron que alejarse de la familia para comenzar a vivir su vida como lesbianas y, aunque no son un grupo estable, emprenden ideas y les ponen el cuerpo a las acciones políticas en la ciudad de Neuquén. Con ocupaciones diversas como estudiantes, docentes, trabajadoras independientes, deportistas, choferes de auto, empleadas, desocupadas, y con un promedio de edades que va de los 20 a los 50 años, ellas conforman el Movimiento Lésbico Emprendedor.

Por valeria flores

¿Cómo y cuándo decidieron organizarse como grupo de lesbianas?

—Después del Primer Encuentro Nacional de Lesbianas y Bisexuales realizado en Rosario, en el año 2008, entendimos que expresarnos era la única forma de provocar cambios en el interior del país.

¿Qué tipo de acciones políticas impulsan?

—Nuestras acciones se centran más que nada en reuniones con debates, muestras y distribución de películas, de literatura propia y de otros grupos. Además participamos en distintos encuentros y nos expresamos y damos a conocer a través del blog en Internet.

¿Cuál fue el acto de lesbofobia más significativo que experimentaron como grupo?

—El 8 de marzo de 2009, las cámaras de televisión de Canal 7 de Neuquén evitaron sacarnos al aire cuando se hacían las entrevistas por el cierre del Ciclo Neuquén Cultural. El intendente Martín Farizano y su comitiva pasó frente a nosotras, que teníamos colgadas la bandera del orgullo y pancartas, estábamos panfleteando sobre la fecha, entonces él se desvió, evitó pasar por ahí, como si no hubiera nadie. Nosotras estábamos al lado del palco, y en la filmación cuidaron que no saliéramos en las imágenes que se televisaron, como si no formáramos parte de la cultura de Neuquén. En otra oportunidad participamos en una muestra de cine lésbico que se desarrolló en el Museo Nacional de Bellas Artes, que era un ciclo que se publicitó y se invitó a la sociedad a concurrir. Estuvo todo bien hasta que finalizó y nos comunicaron que teníamos que retirarnos por la salida de emergencia porque en el Hall Central había un encuentro de tango —que también era abierto al público— y habían clausurado la salida principal. Nos molestamos porque quedó bien claro que no querían hacernos partícipes de dicho evento. No quisieron que pasáramos por ahí.

¿Cuál es el impacto y la recepción de esas acciones en la sociedad en que viven, y en el movimiento feminista y Glttbi de su región?

—En general, somos bien recibidas en los grupos feministas, pero vivimos en una sociedad muy estructurada en la que los intereses de los sectores conservadores luchan para que no se produzcan cambios.

¿Qué desafíos presenta para ustedes el escenario político post-matrimonio igualitario?

—Creemos que es importante la modificación de la currícula educativa, y que los libros de lectura escolar les muestren a los chicos y chicas textos e imágenes con todos los tipos de familia, para que no se excluyan a las niñas y niños de familias homoparentales. Para eso es necesario brindar charlas, talleres y clases sobre diversidad sexual. Además, el culto no debería ser una materia dentro de la educación pública, ni privada. También pensamos que es imperiosa la inclusión de las lesbianas en las políticas públicas de salud, incorporando la propaganda sobre protección sexual para nosotras, la distribución de campos de látex con el mismo alcance que posee el fálico preservativo. Por otro lado, también vemos necesario cuestionar los estereotipos de “apariencia aceptable”, que nos encasillan socialmente en mujer-hombre, por ejemplo: polleras, tacos y maquillaje para mujeres, y pantalones, camisa y corbata para varones.

Natalia Gaitán. ¿Cómo las interpeló su asesinato?

—El asesinato de Natalia Gaitán nos movilizó como grupo; si bien expuso la lesbofobia en su forma más cruda, también nos hizo ver mucha indiferencia. Existe lesbofobia disfrazada en ciertas personas que dicen tener pensamientos progresistas, a la vez que buscan un motivo de persecución laboral o social.

Existe el supuesto de que después de conseguida la ley de matrimonio, poco puede aportar la militancia lésbica. ¿Qué opinan?

—La ley de matrimonio igualitario no resuelve la problemática de fondo. Fue positivo el debate en el Congreso, donde aparecieron los verdaderos interesados en acallar la verdad, reflotando los arcaicos preceptos del pecado, el concepto de familia tradicional, que no hicieron más que exponer la imperiosa necesidad de separar a la Iglesia del Estado. Por ello entendemos que los grupos lésbicos debemos continuar en lucha y unidas.

¿Qué trazos distintivos le imprimen a la identidad “lesbiana”?

—El orgullo de ser.



martes, 24 de mayo de 2011

sábado, 21 de mayo de 2011

María Luisa Peralta

"Vida, sexo, muerte: invisibilidades y violencias contra las lesbianas"
Vida.
Desde que las lesbianas existen como tales, es decir desde fines del siglo XIX, siempre ha habido algunas que eligieron ser madres. La diferencia ahora es la posibilidad de cumplir ese deseo vital sin necesidad de pasar por una experiencia o una apariencia heterosexual. Sin embargo, no estamos a salvo del heterosexismo.
Durante décadas las lesbianas hemos sido violentadas en los consultorios de ginecología. A pesar de los esfuerzos de muchas militantes y de organizaciones como Lesbianas a la Vista y el Espacio de Articulación Lésbica, entre otras, las preguntas no han cambiado. La violencia inaugural de nuestra relación con las y los ginecólogos sigue intacta: todavía hay una primera pregunta acerca de cómo una se cuida y una pregunta que no llega nunca acerca de con quién una tiene sexo. Ahora algunas lesbianas vamos a los consultorios de ginecología para acceder a la reproducción asistida. Esto no modificó la actitud de las médicas y los médicos. Al contrario, se ha extendido el maltrato heterosexista y la incapacidad de hacer las preguntas correctas. Con frecuencia se nos somete a dolorosos e invasivos tratamientos porque se nos aplican protocolos para casos de infertilidad. Se podría pensar que es simple ignorancia. Pero también se puede pensar que es un mecanismo de negación del lesbianismo: no se nos trata como lesbianas fértiles buscando un embarazo sin sexo, parece que somos imposibles en el imaginario de ciertos médicos y médicas que únicamente pueden vernos en el lugar de mujeres con problemas de fertilidad. Como antes, se comete contra nosotras la violencia simbólica de suprimir nuestra realidad y la violencia material de maltratar nuestros cuerpos, de provocarnos dolor, de exponernos a intrusiones vejatorias...
Ponencia presentada en el Panel Violencia simbólica: análisis, críticas y propuesta, en el marco de la 29° Jornada Feminista de Mujeres “Representaciones de la Violencia de Género: Análisis, Críticas y Propuestas”, organizada por ATEM “25 de noviembre” el 21 de mayo de 2011, en la Ciudad de Buenos Aires.

martes, 17 de mayo de 2011

campaña contra la lesbofobia




La serie de afiches la armamos para el 17 de mayo, día de lucha contra la homo-lesbo-transfobia. Las imágenes sólo las difundimos por soportes digitales por no contar con los recursos económicos para hacerlas por otros medios. 
Las frases que acompañan las imágenes fueron extraídas de un texto de Fugitivas del Desierto, de una actividad para el 28 de junio de 2008 que llamaron "Ni permiso ni perdón, deseos en rebelión".
Elegimos esta serie de frases porque continuan representando el pensamiento de una sociedad que entiende las identidades sexuales en términos de lo "normal" y "anormal", "natural" y "antinatural", que ubica en los lugares de la periferia y el silencio a quienes escapan de la heteronormatividad; las imágenes y las frases visibilizan y denuncian algunas de las situaciones de homo lesbo transfobia más cotidianas. 

Mariana rf. Cruzadas, Tucuman.

domingo, 15 de mayo de 2011

Gabi Díaz Villa

“Filo, crónicas de universidad”
Programa dentro de la Franja Joven de Canal Encuentro

Sinopsis:
Lucía y Violeta son jóvenes estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) que en su vida universitaria toman contacto y reflexionan sobre diferentes investigaciones y actividades que se desarrollan en dicha facultad y que nutren su búsqueda personal. Los temas de cada programa surgen tanto en la universidad, como en el resto de su vida cotidiana. El vínculo entre las dificultades en el transporte y el derecho a la movilidad espacial; los personajes invisibles de nuestra historia; los jóvenes y su papel protagónico en la construcción política; la función social del arte; las nuevas configuraciones de las familias; la política y los lugares de la memoria; las relaciones entre las “verdades naturales” del cuerpo y la tecnología; son algunas de las temáticas que las estudiantes procuran hacer visibles durante esta nueva temporada.
Los personajes transitan los capítulos reuniéndose con docentes, investigadores y profesionales de la Facultad, que analizan y relatan diferentes experiencias, dando forma a estas crónicas de universidad.


Capítulo: “La escuela y la familia”
Con la participación de Gabi Díaz Villa, activista lesbiana feminista queer e investigadora de la UBA
Crónicas de Filo parte 1
Crónicas de Filo parte 2




sábado, 14 de mayo de 2011

Taller Bricollage Sexual - Córdoba

El espacio propone la construcción de juguetes sexuales  a partir de materiales domésticos. Coordinado por Celeste Onaindia y Noelia Gall. 


 

domingo, 8 de mayo de 2011

Deseo y resistencia







Presentación del libro Deseo y resistencia. Treinta años de movilización lesbiana en el estado español, de Gracia Trujillo, socióloga y activista lesbiana queer española, en la librería Otras Letras, Buenos Aires.


intervención de valeria flores

¿Cómo leer desde una posición lesbiana feminista queer un libro escrito por una lesbiana feminista queer?  Y que además tiene una doble pertenencia: academia y activismo, una relación siempre compleja, que provoca incomodidad, tensiones, que se paga un precio bastante alto por estar en ambos lugares, que no es sino uno solo.

Desde el aliento, desde una respiración compartida en el ritmo de la agitación y en el aire impuro, contaminado por las multiplicidades y las diferencias, desde la afinidad, complicidad.

El libro funciona como un dispositivo o una máquina “contra”: de contra-lectura y contra-escritura, y lo podemos tomar como una interpelación o convocatoria a pensar nuestro propio contexto local, pensando en que la propuesta de historización tiene resonancias en memorias locales.  ¿Contra qué funciona esta máquina/dispositivo?

* Contra el borramiento: de las lesbianas en dos escenarios fundamentales:
   1-  del campo de la política: muchas veces subsumidas bajo las memorias del movimiento feminista o lgtb que  tiene un carácter totalizante;
   2-  del campo teórico: trabaja contra la institucionalización del silencio en la economía del conocimiento heterocentrado, basado en la violencia epistémica (Spivak), que nos borra como sujetos posibles de existir, obligándonos a ocupar “el espacio del otro autoconsolidante del imperialismo [heterosexual]”. Como dice Fefa Vila: “Se termina un tiempo de silencio y de breves y desapercibidas notas al pie de página.”

* Contra el aislamiento: el trabajo activista o teórico en solitario suele darse como efecto de la lesbofobia de la academia, de otros movimientos, y por las imposibilidades de articulación por conflictos entre lesbianas. Podríamos pensar en una soledad epistemológica, un sujeto que pasa de objeto de investigación a sujeto de enunciación, pero que en ese pasaje tiene escasísimas o  nulas referencias para construir  saber-poder.

Es interesante destacar el fragmento del libro, durante la segunda ola ’80, que menciona que las  feministas lesbianas o lesbianas feministas, donde prima la política de consenso de la transición y las lesbianas se integran al movimiento feminista, se definen como mujeres y sucumben al género, y  el feminismo no responde al estigma de “todas somos lesbianas” como lo hizo con el aborto o el adulterio.

La identidad lesbiana se politiza en clave feminista y se desexualiza y se hipotecan los debates.

* Contra las voces hegemónicas: del feminismo esencialista y el movimiento lgtb asimilacionista o integracionista, porque incorpora las voces disidentes y está escrito desde esa localización-posición enunciativa. En esas genealogías políticas, afectivas, teóricas, que construye y nos constituyen, se ponen de relieve las voces, cuerpos y experiencias políticas más radicales, de lesbianas queer, que no tienen un impacto masivo pero sí un fuerte cuestionamiento al orden político imperante.

* Contra la identidad como algo dado, sin conflictos, desde los lugares más esencializados. Lesbiana es puesto entre comillas: etiqueta que simplifica la diversidad pero que todavía necesitamos para nombrarnos, para decir aquí estamos, utilizarla estratégicamente cuando nos convenga. En este sentido, el “nosotras” de la movilización colectiva para las lesbianas se convierte en un dilema que se presenta entre dos opciones: construir una identidad colectiva de lado de las mujeres o del conjunto de las minorías sexuales. Sin embargo, ese dilema o encrucijada no se resuelve  en la elección entre uno u otro, sino en el tránsito, en el pasaje, en la tensión de ese “entre”.

Las identidades están pensadas en el libro como estrategia, como fluidez, como construcción, espacio de interconexiones varias, ficción. Identidades como posibilitadoras y limitadoras de acciones colectivas: alianzas, agendas políticas, negociaciones y decisiones. “Un movimiento permanece vivo mientras exista un conflicto en torno a su identidad colectiva” (Nancy Whttier)

Las identidades son necesarias dentro de un contexto, son  localizaciones en el espacio político, y siempre nos enfrenta a una paradoja: sus efectos de exclusión siendo al mismo tiempo el impulso de la protesta.


Espero que este libro funcione en el ámbito local como interpelación y como un llamamiento o convocatoria ante eventuales y posibles borramientos (que ya se están produciendo, por ejemplo, en Neuquèn: se dice que el año del matrimonio igualitario fue la primera vez que la gente se movilizó por el orgullo lgtb, cuando fugitivas estuvo en la calle desde el 2005) y ante la ausencia de articulaciones frente a un asesinato como el de Natalia Gaitán, a partir del cual las lesbianas no pudimos articular una plataforma común contra la lesbofobia.


Fotos: Librería Otras Letras



miércoles, 4 de mayo de 2011

Macky Corbalán

"Poesía es mi madama"

"CREO –CON UNA HETERODOXA FE PERSONAL, QUE NO BUSCA EVANGELIZAR– EN UNA POESÍA DEL MOMENTO, CONJUGADA EN UN CONTINUO PRESENTE. NO TENGO ASPIRACIONES, NO TENGO OBJETIVOS NI FINALIDAD CON LA POESÍA. POESÍA ES MARCA DE INTENSIDAD SUPREMA EN EL LENGUAJE", AFIRMA LA EXTRAORDINARIA POETA NACIDA EN NEUQUÉN
Entrevista en Revista Confines - EL EXTREMO SUR DE LA PATAGONIA - ABRIL-MAYO DE 2011 - AÑO IX • N° 37

domingo, 1 de mayo de 2011

Laura A. Arnés

"La lesbiana y la tradición literaria argentina: Monte de Venus como texto inaugural"

Publicado en Dossier Lectora, nº 17, Universitat de Barcelona, 2011.

El siguiente artículo parte de dos hipótesis: 1) en la década de 1970 emergieron, en la Argentina, una serie de narrativas que presentaron “nuevas” formas de la subjetividad y nuevas expresiones de lo político; 2) los estudios literarios y culturales sobre las construcciones homosexuales han mantenido al análisis de las figuraciones lesbianas cercano al lugar de lo impensable/impensado. Este artículo propone leer Monte de Venus (1976), olvidada novela de Reina Roffé, como pieza fundacional de una tradición literaria queer argentina y se ocupa, específicamente, de los modos en que el texto construye a la voz (de la) lesbiana. Sugerirá que Monte de Venus no sólo (in)augura una posibilidad de futuro para la voz (de la) lesbiana sino que sería texto clave al momento de tender lazos hacia otros relatos contemporáneos con el objetivo de trazar una incipiente cartografía pasional lesbiana...



Día de la torta trabajadora

intervención callejera realizada en la ciudad de La Plata por el día de la trabajadora y el trabajador.



Imagenes y producción: Malas como las arañas