Archivo documental digitalizado del activismo lésbico, conformado por el registro de producciones gráficas y teóricas, registros fotográficos y sonoros, encuentros reflexivos y acciones callejeras de grupos y activistas lesbianas de diferentes momentos históricos, múltiples posiciones políticas, y diversas geografías de Argentina. Está en permanente construcción, envianos tus aportes y colaboraciones.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Laura Gutiérrez y valeria flores


Artículo elaborado por Laura Gutiérrez y valeria flores sobre la experiencia de Lesbianas en la Resistencia: "La sangre del pueblo (también) es lesbiana: La experiencia artístico-política de Lesbianas en la Resistencia (1995-1997)"

martes, 1 de diciembre de 2015

Móni Palacio

Móni Palacio

Se define como: "lesbiana, feminista, poeta, artesana, docente, bicicletera y buena amiga. Sueña y teje con otras por un mundo donde las vidas de la Tierra y los seres que la habitan sean lo que más importa. Le gusta ir al mar, pasar tiempo con sus sobrinxs y hacer rituales brujísticos con sus hermanas de camino."
Nació en Frías, Santiago del Estero, vivió en Córdoba Capital hasta 2015.  Ahora vive  en Sicardi, un barrio de la ciudad de La Plata, con su novia, tres perritas y la plantas y seres del jardín. Agrega: "Por suerte siempre hay un jardín". 




pasazh

Es su primer poemario publicado.  

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Bocavulvaria Ediciones



Cuirizar el Anarquismo
Varios - 2012

Título original: Queering Anarchism: Essays on Gender, Power, and Desire, AK Press, 2012
Autorxs: C. B. Daring, J. Rogue, Deric Shannon y Abbey Volcano (eds.)

Traducción  inédita para Bocavulvaria Ediciones: Gabriela Adelstein, 2015

Incluye: "Decir pro sexo", valeria flores, 2015

Arte de tapa: Fernanda Guaglianone




viernes, 6 de noviembre de 2015

Virginia Cano

Ética tortillera: ensayos en torno al êthos y la lengua de las amantes 

Virginia Cano

Editorial Madreselva

noviembre 2015

Acceder a la versión digital: Editorial Madreselva

Ética tortillera reflexiona sobre la posibilidad de interrumpir o trastocar la lógica heterosexual. Cuatro textos híbridos, militantemente tortilleros, surgen de encuentros íntimos, teóricos y activistas en los que los afectos cumplen un rol central. Quien escribe se piensa, se inscribe, como tortillera. Lo que pretende es narrar, narrarse, pensar el mundo desde una lengua también lesbiana que, al tiempo que pone en crisis los ordenamientos hegemónicos, se presenta como morada. Pero, además, el valor biográfico que signa a los ensayos no sólo dibuja cuerpos diferenciales sino que delinea una ética y una retórica erótica que los atraviesa medularmente. “Recitar el cuerpo propio, recitar el cuerpo de la otra, es recitar las palabras con las

domingo, 1 de noviembre de 2015

Dafne Usorach y Victoria Gallegos

Dafne y Vicky 

Dafne Usorach-Cantautora

Victoria Gallegos-Audiovisuales y Producción

Música en Casa - Ruta Independiente 

El proyecto surge con la idea la idea de ir más allá….llevar el “música en casa” al mundo, no solo la música de Dafne, si no también, sumar el trabajo de artistas independientes que quieran que su arte (cine, música, fotografía, poesía, pintura) viaje con nosotras y nos acompañe en nuestro recorrido….formando así la “Ruta Independiente”, que tiene como objetivo principal la difusión de nuevas creaciones. Este viaje permanente nos invita a compartir nuevas canciones, a dejar que la magia de la música, las imágenes y los sueños nos acerque, nos comuniquen y nos conmuevan. 
Nuestra historia
Cuando nos conocimos
Dafne - En el 2011, Vicky llevaba adelante con otras socias un emprendimiento gastronómico, La Pulpería de Pichi de Rosario, yo comencé a tocar los fines de semana. Fue un flechazo a primera vista! de mi parte, para Vicky la cosa fue mucho más lenta.
Vicky - Yo estaba a full con el emprendimiento y paso como desapercibida.
Dafne – Recuerdo el día, porque se festejaba el día del amigo, 20/07/11 después de casi un año de vernos allí, que sí que no, empezamos a salir.

martes, 13 de octubre de 2015

Andrea Lacombe

Pliegues y fronteras: el lesbianismo como feminismo de la periferia   




Ponencia presentada en: "Ahí lesBamos: Jornada cultural por el día de las rebeldías lésbicas", el 13 de octubre de 2015. México.




Buenas tardes a todas.
Quiero agradecer a Las Reinas Chulas la invitación para participar en estas jornadas de rebeldía lésbica y a Gloria Careaga por ser la artífice de este encuentro. Es una honra y también una responsabilidad estar aquí compartiendo con ustedes este espacio de reconocimiento, diálogo y de celebración.
Primero quiero hacerles una confesión: no soy activista…. Al menos no de la forma más clásica del término, yo diría que soy una antropóloga que coquetea con el activismo (y les dejo la pelota en el área para el chiste fácil de "con las activistas también").
A qué me refiero con esto? Pues que, si bien no milito en ningún grupo por los derechos del colectivo LGBT, en mi labor como investigadora ando haciendo ruido en las acartonadas prácticas científicas que los señores investigadores dicen son objetivas y no son más que modos de conservar ciertos statu-quos del androcentrismo ya que, como dice Adrianne Rich "objetividad es el nombre que le da en la sociedad patriarcal a la subjetividad masculina".
Y es justamente en ese lugar donde empieza, al menos para mí, después ustedes me dirán si les hace sentido o no, el título de esta charla. Yo escribo desde la academia y como lesbiana, me sitúo en ese cruce político y es desde ahí que me interesa pensar -y que hoy pensemos juntas- cómo visibilizar y con esto, viabilizar un "nosotras" que tenga potencia política pero que, a la vez, pueda abarcar a quienes, teniendo prácticas de sociabilidad homoafectivas, son reacias o reniegan de la palabra lesbiana como un término de identificación o autodenominación. Desde ese mismo lugar, este texto está escrito en un doble registro de "pliegues" y "fronteras"



Leer ensayo completo: https://drive.google.com/open?id=10EwFL91SHq645MkeMGdoCCaUDFBZC_np


sábado, 10 de octubre de 2015

Todo lo que el poder odia

Todo lo que el poder odia. Una biografía de Viviana Avendaño (1958-2000) (2015, Editorial Recovecos), del periodista Alexis Oliva, recupera aspectos de la vida de Viviana "la Negra" Avendaño, lesbiana, feminista y piquetera cordobesa fallecida en un sospechoso accidente en junio de 2000, mientras participada de un corte de ruta junto a vecinxs de Cruz del Eje.



Relevamiento propio
Incorporación al Archivo: 24/5/24







 


miércoles, 16 de septiembre de 2015

Ilse Fuskova


El 16 de Septiembre de 2015, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, declaró Ciudadana Ilustre a ILSE FUSKOVA, por su invalorable aporte cultural y activa militancia en la defensa de los derechos de las mujeres en general y de las mujeres lesbianas en particular.

sábado, 15 de agosto de 2015

val flores


"Decir prosexo", en Cuirizar el anarquismo. Ensayos sobre género, poder y deseo, traducción de Gabriela Adelstein, Córdoba: Bocavulvaria Ediciones, 2015


Decir prosexo

Decir prosexo es una posición política crítica de los activismos sexuales que luchan contra la patologización y medicalización de ciertas prácticas y expresiones sexuales; contra la censura y prohibición de la industria pornográfica por parte del Estado y sectores religiosos y conservadores, incluso feministas; contra los criterios de decoro y pudor en la regulación de la visualidad de imágenes sobre sexo explícito e implícito en las prácticas artísticas, la televisión, la publicidad, el cine, los videojuegos, internet; contra los disciplinamientos morales; y contra la persecución, criminalización y estigmatización de l*s trabajador*s del sexo. Decir prosexo es luchar por el reconocimiento del trabajo sexual y no necesariamente adherir al reglamentarismo.

Decir prosexo no es una manera radical de coger -si es que hubiera tal cosa-, ni del uso de los placeres. No es decir que sí a cualquier propuesta sexual o andar todo el tiempo caliente o llevar determinada estética corporal. Decir prosexo es incitar a una crítica radical de los placeres, sus habilitaciones, legitimaciones, censuras, prohibiciones, persecuciones.


Decir prosexo es una interrogación incesante e incitante de las políticas sexuales y las posturas antisexo en las leyes, normas institucionales y relaciones personales. Es mantener una sospecha activa sobre los modos de represión y vigilancia en los espacios públicos e íntimos acerca de los cuerpos, las sexualidades y los deseos. Decir prosexo es entender la militarización del espacio urbano, en especial de los barrios populares, como formas de control sexual, racial y de clase.

Decir prosexo no remite a una práctica individual, sino a una identificación política y una práctica ética para disputar los sentidos que se ciernen sobre lo “sexual” y que crean exclusiones, segregaciones, jerarquías, desigualdades. No significa que tod*s debamos participar de manera imperativa en orgías, manifestaciones de sexo en ámbitos públicos, hacer postporno, practicar la no-monogamia ni el BDSM. Decir prosexo expresa la defensa del libre ejercicio de estas prácticas, a la vez que se identifican la hipocresía, la opresión y los pánicos morales que sostienen las políticas de derechos sexuales.

Decir prosexo es reconocerse como parte de una historia de los feminismos que revelan los efectos racistas y de clase de la legislación vigente y las costumbres sociales sobre sexo y sexualidades, muy por el contrario de los feminismos carcelarios que alientan políticas punitivas y prohibitivas. Decir prosexo es atentar contra la higienización de lo público y la profilaxis de la disidencia sexual. 

Decir prosexo es sostener una concepción benigna del sexo y de su variabilidad inaudita, oponiéndose a la falsa ecuación de que el sexo siempre es equivalente a la violencia, una concepción que atemoriza y des-empodera. Decir prosexo no significa emitir juicios morales sobre las prácticas de l*s demás, ni de quienes sostienen una posición abolicionista en particular, sino que es cuestionar la moral dominante que nos gobierna socialmente.

Decir prosexo es afirmar y resguardar la autodeterminación sexual y la libertad de expresión. Es promover la creatividad sexual y erótica, manteniendo un horizonte abierto de posibilidades y deseabilidades que amplíe y multiplique los imaginarios disponibles y los repertorios de sus prácticas. Decir prosexo es defender la libertad sexual, sabiendo que toda libertad en el heterocapitalismo patriarcal, racista y colonial es una provocación perdurable y una potencia de emancipación imperfecta.

Decir prosexo es impulsar alianzas con trabajador*s de la industria del sexo, sean l*s trabajador*s sexuales, actrices y actores porno, director*s, bailarinas eróticas, vedettes, acompañantes sexuales, así como también con quienes realizan tareas de adoctrinamiento ideológico sobre el sexo como docentes, médic*s, juristas, publicistas, periodistas, académic*s, artistas, etc.

Decir prosexo es combatir las concepciones del sexo como algo peligroso, destructivo, negativo, que debe adaptarse a un modelo único, y que hay una forma de hacerlo mejor que todas las demás, debiendo todo el mundo practicarlo de ese modo. Decir prosexo es un umbral crítico que reconoce cómo estas concepciones producen o niegan el reconocimiento de la salud mental, la respetabilidad, la legalidad, la movilidad física y social, el apoyo institucional, y beneficios materiales y económicos.

Decir prosexo es activar pedagogías de la sexualidad que inciten concepciones de infancia y adolescencia como sujetos sexuales y de placer, lejos de la inocencia primigenia y la victimización anticipada. Es denunciar los valores conservadores en los modelos de educación sexual, cuestionar la edad de consentimiento en relación a las de responsabilidad y derechos cívicos. Decir prosexo es revelar los componentes homo y lesbofóbicos de los discursos del abuso sexual infantil, y luchar contra estas formas de violencia mediante el empoderamiento de niñ*s y adolescentes.

Decir prosexo es una técnica de interpretación de la espacialización y segregación de las manifestaciones sexuales, que problematiza los criterios de lo adecuado/inadecuado, decente/obsceno, autorizado/vedado, que las legislan. Es reflexionar sobre la violencia que supone la censura, el borramiento y silenciamiento de imágenes, voces, cuerpos, prácticas, contextos, historias. Decir prosexo es denunciar la hipersexualización de los cuerpos y también su desexualización según normas de racialización, nacionalismo, género, discapacidad, etc.

Decir prosexo es un modo de sensibilidad político-afectiva que siente y entiende las guerras capilares del sexo como formas de mantenimiento y ejercicio de un régimen de privilegios heterosexuales, racistas, patriarcales, capitalistas, cisexuales, nacionalistas, y normativos, distribuyendo la vulnerabilidad económica, política, erótica y cultural de manera mortíferamente desigual. Decir prosexo es sostener una política de escucha activa y deseante de los cuerpos, sin considerarlos como víctimas a priori.

Decir prosexo es problematizar las políticas de visibilidad y visualidad en la sociedad de la hegemonía de las tecnologías mediáticas y sus procesos de espectacularización. Es comprender que el ojo contemporáneo está educado en los códigos de la pornografía mainstream, que naturaliza la exhibición descarada y cotidiana de escenas de violencia sexual, incesto, violación, abuso sexual infantil, mutilación, y cela con ahínco las imágenes con contenido sexual explícito. Decir prosexo es deshacer y re-hacer desde un ímpetu libertario las normas a través de las cuales se experimentan los cuerpos.

Decir prosexo es una experiencia política y poética de subversión de los códigos heteronormativos que regulan la producción académica de conocimientos y su vida institucional. Es visibilizar las posiciones prosexo de l*s autor*s que se utilizan en los programas de estudios de género y queer, sin domesticar su activismo sexual.

Decir prosexo no es promover una doctrina de las prácticas sexuales, sino incitar la operación política de su desnaturalización. Es crear una epistemología (micro)política de las prácticas de resistencia que desarticula e interrumpe las estructuras de comprensión, las orientaciones prácticas, el lenguaje habitual y los logros ideales de la sexualización normativa de la decencia pública, la que rige lo
que se puede hacer a la vista de tod*s, lo que se puede decir, lo permitido y lo prohibido. Decir prosexo es estar atenta a la moralidad dominante que se impone como sinónimo del aparato del Estado.

Decir prosexo es una provocación al diálogo y al debate al contener en su propia enunciación el nombre de aquello que social y culturalmente se insta a borronear como naturalización del poder y control de los cuerpos. Decir prosexo es un antagonismo necesario, urgente e inventivo para un tiempo en que las economías eróticas del aniquilamiento siguen vivas y arrasando con cuerpos de mujeres, trans, travestis, lesbianas, maricas y trabajadoras sexuales.

Decir prosexo es un llamamiento a hacer de todas las mesitas, sin distinción de color, textura, tamaño, marca, antigüedad, filiación y ubicación, un campo de experimentación con la conducta sexual como experiencia política colectiva que provoque el temblor de los modelos prescriptivos y restrictivos sobre las sexualidades.


val flores – agosto del 2015.-