Archivo documental digitalizado del activismo lésbico, conformado por producciones gráficas y teóricas, registros fotográficos y sonoros, encuentros reflexivos y acciones callejeras de grupos y activistas lesbianas de diferentes momentos históricos, múltiples posiciones políticas, y diversas geografías
de Argentina. Está en permanente construcción, recibiendo nuevos aportes y colaboraciones.

jueves, 3 de julio de 2014

valeria flores


JORNADA PEDAGOGÍAS EN DISPUTA
¿Cómo desmantelar las jerarquías de género en la sala de clases? 
Facultad de Ciencias Sociales e Historia
Universidad Diego Portales, Santiago de Chile
3 de julio de 2014

ponencia No hay promesa/postdata a las pedagogías feministas queer

sábado, 28 de junio de 2014

Malas Como Las Arañas

Arde Closet 2014



¡La Plata esta en shamas!

A 45 años de la revuelta insurreccional de nuestras antepasadas tortilleras, bisexuales, maricas, travas, trans, intersex, transformistas, y todas esas amigas inclasificables y salvajes en Stonewall se enfrentaban contra la policía resistiendo a las razzias represivas, a la violencia sistemática de las políticas del silencio y el constante control sobre los cuerpos y los placeres disidentes: hoy nosotres acá en La Plata, reconociendo un contexto de creciente represión, y homolesbotransbifobia, tanto latinoamericano (recientemente expresado en politicas de odio tanto en Paraguay como en Mexico) como en el escenario local, recuperamos ese espíritu de glamour, resistencia y política callejera para decir ¡Basta de represión!

Durante el año hemos resistido e intervenido repudiando el surgimiento de un plan sistemático de represión, persecución, y criminalización de las compañeras travestis, y trans de la ciudad de La Plata que se incrementó, amparado en procedimientos de investigación por drogas, acusaciones de exhibicionismo y por denuncias particulares. En los diversos operativos realizados por la policía se han implementado metodologías de extrema violencia, sumando la naturalizada xenofobia y racismo estructural, tanto en la zona roja, donde muchas ejercen la prostitución, como en los domicilios particulares de compañeras trans y travestis que fueran asaltadas por la misma policía, que al mismo tiempo las violentába tanto a ellas como a sus familiares y amigas. Al momento de ser detenidas en las comisarias fueron expuestas a protocolos que violentan sus derechos humanos, sometidas a maltratos, y donde no se respeta su identidad de género autopercibida, violando las garantías legales estipuladas en la Ley de Identidad de Género. Las denuncias que justifican los procesamientos de nuestras compañeras provinieron mayoritariamente de vecinos de la zona, o de su proximidad, en rechazo a las “condiciones de inseguridad” que se propician durante la noche, alegando y culpabilizándolas en su totalidad por exhibicionismo, disturbios en la vía pública, y venta de drogas.

Entendemos estos hechos de violencia como parte de un contexto más amplio de vulnerabilidades a las que está expuesto el colectivo travesti y trans* - discriminación y exclusión social en las escuelas, en los hospitales, condición de desempleo, etc.-, no solo de nuestra ciudad sino del país, donde la policía, el poder político y judicial se encargan de reprimirlas, perseguirlas y encarcelarlas, exponiéndolas a todas las formas de violencias institucionales en razón de su identidad étnica, provincial, nacional y de género.

Esta situación violenta que atraviesa el colectivo trans, en particular, es parte de un conjunto de políticas que nos interpelan como comunidad LGBT. Son cada vez más claras las políticas locales de higienización social, de reproducción y control del espacio público en manos del aparato represivo, donde son administrados los barrios, las plazas, los bares, las esquinas, las zonas rojas, las zonas de yire por la policía, por control urbano, y por la naciente policía municipal que trabajan monitoreando con cámaras, sistemas de alarmas e iluminado a modo de blanqueamiento social. Este contexto de higienización, impulsado por los negocios inmobiliarios que llevan adelante las empresas constructoras de la ciudad, resulta en una ascendente criminalización de las comunidades de trabajador*s callejer*s extranjer*s, de las personas expuestas a condiciones de pobreza (sobre todo menores de edad), y de los modos en los que agenciamos nuestros placeres y sexualidades. En medio de este panorama, seguimos resistiendo a los continuados actos de lesbofobia institucionalizada, de violencia homolesbotransbifobica silenciada en el cotidiano de nuestras experiencias de vida.

Pero muñecas, no se la crean, que sabemos bien como defendernos.
En este 7mo Arde Closet, hacemos un llamado rebelde de magia sexual, e incendiamos todas estas opresiones, otra vez, en la calle, en las esquinas, en las puertas de quienes nos creen domad*s, silencios*s, y conformes. Paso a paso, pose a pose, defendemos nuestra alegría, y organizamos la rabia contra el fascismo de la doble moral de esta heterosexualidad compulsiva, obligatoria y aplastante.

Reynas de la pasarela, invocamos en aullido colorido el ritmo de nuestra historia de desobediencia para defendernos, y no perder el placer de inventarnos la vida constantemente.

¡Aparición SIN vida del fascismo!
¡No estamos tod*s, faltan las trans presas!
¡Basta de homolesbotransbifobia!
¡Aplicación de la Ley de identidad de género, salud integral YA!
¡Basta de racismo,xenofobia y de criminalizar la pobreza!
¡Muerte a la policía de los cuerpos!
¡ Estado de desfile permanente por una vida bella y libre!
¡Orgullo y resistencia LGBT, miaaaaaaaamaaaarrrrrrrrrrrrrrrrrr!!!!!!


Arde Pandora - Malas Como Las Arañas - Putos Mal - Varones Antipatriarcales - activistas independientes


foto: Ludmila Cardozo


reseña de Magda De Santo en Página/12 - SOY

viernes, 30 de mayo de 2014

Degenerando Buenos Aires II


Ciudad Autónoma de Buenos Aires 26 al 30 de mayo de 2014

Degenerando nace del deseo de visibilizar e instalar la necesidad de debatir la inclusión en nuestra formación de las perspectivas de géneros y disidencia sexual.

Estas jornadas son organizadas por CAUCE UBA y Desde el Fuego.
CAUCE UBA es una corriente universitaria de estudiantes, docentes, investigadorxs y graduadxs. Cuestionamos la orientación y la forma en que se produce conocimiento en la universidad. Activamos en los ámbitos gremiales pero también nos organizamos para trascender la universidad y co-producir conocimiento con movimientos sociales. En la apuesta por construir un cambio en la sociedad, formamos parte de la Corriente Nacional de Organizaciones de Base “La Brecha”, en donde confluímos con organizaciones estudiantiles, culturales, sindicales, barriales, entre otras.
En este segundo año se suma Desde el Fuego CABA colectiva, diversa y antipatriarcal. Somos una colectiva mixta porque, aún reconociendo las diferencias y especificidades, nos interesa pensar-nos más allá de las identidades sexo-generizadas. Nos sentimos parte de lxs feminismos populares, lxs disidentes, lxs queer, lxs que problematizan las múltiples opresiones, de clase, de raza, etáreas, sexuales, lxs que se plantan a la hora de problematizar “las cosas como son”, o como nos han dicho que “tienen que ser”.

Lunes 26/5 Facultad de Ciencias Económicas
(Av. Córdoba 2122)

17hs No se puede vivir del Amor (romántico)
La persistencia en el ideal de amor romántico lleva a muchas personas a pensar que el amor todo lo puede o lo salva, que los celos y comportamientos violentos son una prueba del interés de sus parejas por ellas, que el control y la posesión son una forma pasional amorosa. ¿Es esto el amor? ¿Si te cela, te quiere? Dispositivos como exclusividad, la monogamia y el matrimonio ¿Son necesarios para amarnos? Entendemos que el “amor romántico” irrumpe como ideal regulatorio del amor y de la intimidad. Esta mesa se propone reflexionar sobre estas cuestiones y revisar aquellas alternativas de relaciones de amor que, de alguna manera, impugnan los presupuestos básicos del amor romántico.

INVITADXS:
- Diana Maffia Docente e investigadora del IIEGE (FFyL UBA)
- Marian Pessah Fotógrafa y arCivista
- Magdalena De Santo Investigadora del IIEGE (FFyL UBA) – a confirmar-

19hs Mercado laboral, división sexual del trabajo y situación de personas trans
Existe un dato revelador para pensar las diferencias: ¿Porque las mujeres perciben salarios menores a los varones? En la presente charla nos propondremos indagar sobre el mercado delaboral y la división sexual del trabajo. Intentaremos encontrar cuáles son sus orígenes, consecuencias y su relación con otras diversas desigualdades observadas a diario. Trataremos también de discutir cuál es la relación de las personas trans con el mercado laboral y cuáles son las dificultades y desigualdades que esta comunidad sufre al momento de buscar insertarse en el mundo económico.

INVITADXS:
- Corina Rodríguez Enriquez Docente Economía y Género en FCE-UBA
Investigadora en CIEPP
- Claudia Korol Pañuelos en Rebeldía – a confirmar-
- Darío Arias Jóvenes por la Diversidad


Martes 27/5 Facultad de Filosofía y Letras
(Púan 480)

17hs ¿Qué es lo queer?
No sentirse parte de “lo nomal”. Ser abyectxs, rarx, perversxs, desposeídxs. Muchos son los significados que esta pequeña palabra tiene para decirnos. Noción nacida como insulto y resignificada allá por los 80´, donde teoricxs, feministas y activistas deciden replantearselo todo. Teoría, arte, práctica esta mesa se propone reflexionar sobre los pensares que retomando los estudios de género intentan deconstruir estas nociones plasmando la disidencia.
INVITADXS:
- Virginia Cano Docente e investigadora del IIEGE (FFyL UBA) – a confirmar-
- Moira Perez Taller de Teoría Queer – a confirmar-
- Grupo Micropolítcas de la desobediencia sexual en el arte – a confirmar-

19hs Educación y sexismo en la universidad. Qué pasa con la inclusión perspectiva de géneros y de la disidencia sexual en la formación universitaria
En este eje nos proponemos poner en tensión y problematizar las prácticas y contenidos heteropatriarcales que se producen y reproducen en la universidad, donde se refuerzan y garantizan estos esquemas en los planes de estudios, en los modos de enseñanza, en las relaciones político-pedagógicas, en los modos de lectura, en la concepción universitaria del conocimiento en sí misma. Asimismo, nos interesa contribuir a visibilizar la situación del colectivo trans en la universidad en diferentes aspectos. Nos proponemos tanto realizar un balance, como pensar líneas de acción desde las diferentes disciplinas, con el fin de lograr debatir la inclusión de las perspectivas de género y de disidencia sexual en nuestra formación universitaria.
INVITADXS:
- María Luisa Peralta Bióloga, Archivo Potencia Tortillera
- Blas Radi Estudiante de filosofía
- Rocío Feltrez Psicóloga
- Bárbara González Médica, Aquelarre – a confirmar-
- Antroposex – a confirmar-
- Nicolás Águila estudiante de Economía, CAUCE UBA

Miércoles 28/5 Facultad Ciencias Sociales
(Sede Constitución: Santiago del Estero 1029)

17hs Presentación del libro de Mabel Bellucci “Historia de una desobediencia. Aborto y Feminismo”
INVITADXS:
- Mabel Bellucci (activista feminista queer)
- Gabriela Mitidieri Historiadora e investigadora del IIEGE UBA (FFyL UBA)
- Lucio Beccar Barca
19hs Violencia. Femicidio. La necesidad de un abordaje interdisplinario en relación a los femicidios
El Estado concibe la violencia doméstica y el femicidio como un problema privado entre sujetxs. Así, las instituciones destinadas a la problemática reproducen hábitos machistas reforzando la vulnerabilidad de la mujer violentada. En este panel nos proponemos indagar sobre la violencia hacia las mujeres, exploraremos análisis bajo la mirada que ONGs, especialistas y movimientos realizan sobre el tema. Promovemos, a su vez, el abordaje interdisciplinar como respuesta viable ante el maltrato institucional.
INVITADXS:
- Fabiana Tuñez Casa del Encuentro – a confirmar-
- Ana María Fernández Psicóloga y Docente Psico-UBA
- Florencia Montiel Abogada, Aquelarre
- Desalambrando
- Sofía Ballesteros Abogada, La Ciega
Jueves 29/5 Facultad Ciencias Sociales
(Sede Marcelo T. de Alvear 2230)

17hs ¿Qué implica ser una persona trans hoy en la Argentina?
A casi dos años de aprobada la ley de identidad de género, creemos que es necesario discutir los cambios que aún no llegan, y que quizás no le corresponda a la ley lograr. Al mismo tiempo nos interesa poner de manifiesto las diferentes estrategias que el colectivo trans ha desplegado para generar mejores condiciones de existencia para habitar este mundo.
Principalmente nos interesa escuchar sus voces, conocer las posiciones respecto del lugar que suelen ocupar y que solemos atribuirles dentro del movimiento LGTBIQ, la academia y en la sociedad en general.
INVITADXS:
- Lohana Berkins ALITT
- Francisco Seiffer Putos Mal
- Karen Bennett Artista trans
- Marlene Wayar
- Mauro Cabral GATE – a confirmar-

19hs Izquierdas, feminismos y disidencias sexuales
Esta mesa se propone como un espacio de reflexión e intercambio en torno a los encuentros y desencuentros que se han dado entre las izquierdas, los feminismos y la comunidad LGTBIQ. En este panorama de alianzas circunstanciales e impugnaciones entrecruzadas nos interpelaremos como militantes y activistas de distintos frentes para que podamos extender miradas de largo plazo sobre estas derivas políticas y reflexiones para una posible agenda.
INVITADXS:
- Cecilia Mancuso Agrupación Pan y Rosas
- Gustavo Pecoraro El Vahído
- Catalina Trebisacce Doctoranda en Antropología e investigadora del IIEGE (FFyL UBA)
- Susy Shock Artivista Trans
- Elsa Drucaroff
- Sandra Aguilar Desde El Fuego CABA

Viernes 30/5 Facultad de Diseño y Urbanismo
(Ciudad Universitaria – Pabellón III)

19hs. INTERVENCIONES GRÁFICAS – ¿QUÉ PUEDEN LOS CUERPOS?
Taller teatro del oprimido a cargo del grupo “El Grito”
Instalación contra el acoso callejero.

FESTIVAL DEGENERADO
♥ SUSY SHOCK ♥
♥ KAREN BENNETT ♥
♥ SORPRESAS DEGENERADAS ♥
BANDAS ~ ARTISTAS~ INTERVENCIONES~ AMOR~DISIDENCIA~AMISTAD~




jueves, 29 de mayo de 2014

Sandra Daria Aguilar

Sandra Daría Aguilar, es activista lesbiana, integrante de "Desde el Fuego"



Izquierdas, feminismos y disidencias sexuales*

La mesa se propone hacer un análisis histórico de los encuentros y desencuentros de las izquierdas,  los feminismos (en plural ambos) y el movimiento LGTBIQ de cara a pensar una agenda de lucha política que nos (re) encuentre ¿nuevamente? hermanadxs.
Nos han pedido que intentáramos realizar un contrapunto entre lo histórico-biográfico y el análisis político de los encuentros/desencuentros entre izquierdas, feminismos y disidencias sexuales.
Este requisito me ha resultado una tarea difícil debido a mis múltiples pertenencias identitarias: antipatriarcal, lesbiana, anticapitalista y clasista. Y cada una de estas identidades remite a tradiciones políticas diferentes y cada una de ellas tramita de manera distinta también la posición de enunciación.
Para empezar cómo hablar en primera persona del singular cuando formo parte de un colectivo: Desde el Fuego. Y cuando también me siento parte de una comunidad: la LGTBIQ.
Mi recorrido militante arrancó en el colegio secundario, como activista que participaba de las asambleas estudiantiles y de los cortes de calle por calefacción. Luego en la universidad la participación también continuó en tanto que activista independiente que se acercaba tanto a las asambleas generales de la facultad, como a las de mi carrera: Cs. de la Educación. Al finalizar la cursada resolví organizarme, es decir, formar parte de un colectivo. Primero dentro de una comisión, la de Políticas Educativas, para luego pasar a conformar una agrupación de carrera y disputar el cogobierno. Pasaron varios años hasta que me sumé a un colectivo de facultad que formaba parte de una corriente universitaria: CAUCE y hoy hace ya 4 años que formo parte de este proyecto.
Recientemente conformamos la colectiva diversa y antipatriarcal Desde el Fuego y la militancia en este espacio se juega en otros sentidos, impacta subjetivamente en mí. A partir del feminismo y de lecturas de activistas lesbianas, maricas y trans comprendí que lo que está en juego en esta militancia son condiciones básicas de existencia.
Entendí que la visibilidad no es por mí, ni por vos, sino por nosotrxs en tanto que comunidad.
Que de esa militancia orgullosa dependen muchas vidas, porque aún tienen vigencia la discriminación y la violencia. Porque el cambio cultural todavía es una tarea pendiente.
Sin dejar de reconocer el cambio de escenario. NO es lo mismo hoy que los ‘80 de Jáuregui. NO. Sin embargo, todavía hoy nuestrxs compañerxs son agredidxs, violentadxs, discriminadxs, asesinadxs y no necesitamos examinar los casos extremos de países como Rusia y Uganda, donde recientemente se han sancionado marcos legislativos punitivos de las sexualidades disidentes. NO precisamos de la pena de muerte regulada por los estados nación para entender que nuestras vidas están en riesgo. Esos casos solo son expresión de la institucionalización de valores culturales homolesbotransbifóbicos.
La apuesta política por la visibilidad entonces se erige como tarea fundamental para nuestra comunidad, no solo para lxs activistas, porque en esa apuesta están en juego nuestras condiciones de existencia más básicas.
Necesitamos ser más quienes nos animemos a amar, desear y coger con personas del mismo sexo con orgullo al hacerlo.
Necesitamos saber que somos más quienes habitamos la sexualidad de manera disidente para saber que no estamos solxs y que contamos lxs unxs con lxs otrxs.
Por otro lado, así como para la tradición feminista el posicionarnos en la primera persona del singular ha sido clave históricamente, donde “Lo personal es político” nos ha habilitado a enunciar y pensar(nos) desde esa primera persona del singular para problematizar(nos) a nivel de las subjetividades. En algunas tradiciones de izquierda nos colocan/posicionan en una primera persona del plural, en un nosotrxs, en un colectivo que apunta a cambios y transformaciones de orden estructural, con sesgos economicistas, que si bien contemplan a lxs sujetos, lxs trascienden. Invisibilizando y/o desconociendo el plano subjetivo que recupera uno de los feminismos.
Como parte de un espacio de izquierda: la Corriente de Organizaciones de Base La Brecha, donde problematizamos estas cuestiones y planteamos la necesidad de prefigurar nuevas relaciones sociales en el presente, este cruce entre los cambios subjetivos y la transformaciones globales: económicas, sociales, etc es nodal. El aporte que el feminismo radical ha hecho al postular que las relaciones de poder no sólo existen en relaciones macro (como las que se tienen con el Estado y con la clase dominante) sino que también se encuentran presentes en las relaciones de pareja, así como en todas las relaciones que podamos llegar a establecer, nos habilita a contemplar las múltiples opresiones que nos atraviesan: etáreas, de clase, sexo-genéricas, raciales, etc.
Retomando entonces, esta tarea prefigurativa que nos proponemos es en diferentes planos y contra las múltiples opresiones que nos atraviesan. Por un lado, una de las tareas prefigurativas es de orden micropolítico, de cambio de nuestras subjetividades, de cuestionamiento de nuestras prácticas cotidianas heteropatriarcales. El cuestionamiento de los microfascismos, de los micromachismos que todxs comulgamos porque nos hemos educado en una sociedad heteropatriarcal.
¿Por qué heteropatriarcal? Porque nos interesa dar cuenta tanto de la opresión del régimen heteronormativo que nos obliga a vivir nuestra sexualidad en términos heterosexuales, invisibilizando por momentos, sancionando, violentando y/o matando en otros, a aquellxs que resolvemos habitar nuestra sexualidad de forma disidente.
Patriarcal, porque existen opresiones en términos sexogenerizados, donde partiendo del establecimiento del binomio varón-mujer se instituyen estereotipos de género, privilegios, derechos, deberes y obligaciones entre los géneros que también invisibilizan, sancionan, discriminan, violentan y/o matan a aquellxs que resolvemos enfrentarnos al orden de cosas establecidos. Tenemos millones de ejemplos, pero pensemos en el caso del aborto como acción desobediente frente al mandato compulsivo que obliga a las mujeres a respetar un estereotipo de género femenino asociado a la maternidad.
Por otro lado, prefiguración de las relaciones sociales en lo ateniente  a las formas de organización interna. Partimos de asumir como principios políticos el trabajo colectivo, horizontal, la democracia de base, el antiburocratismo. Porque entendemos que la sociedad que anhelamos tenemos que empezar a transitarla nosotrxs a través de las experiencias colectivas que estamos tramando en la actualidad.
Entendemos y compartimos las críticas que el feminismo radical ha realizado a las izquierdas al cuestionar la falta de un reconocimiento absoluto a sus reivindicaciones y dónde aún seguiría existiendo un poder masculino. Simplemente mirando quienes lideran los principales partidos tradicionales de izquierda argentino podemos observar que a pesar de esta crítica realizada a fines de los ‘60 esta estructura de poder heteropatriarcal aún se preserva de ese modo.
Es partiendo de esas críticas que queremos problematizar no solo al interior de la organización de izquierda de la que formamos parte, sino llevar este debate al interior de las izquierdas. Al mismo tiempo que entendemos fundamental introducir esta discusión también al interior del movimiento feminista. Porque es en los dos frentes en los que necesitamos poder entablar un diálogo que nos potencie.
Por otro lado, el panel nos propone pensar la relación de cruces, encuentros y desencuentros entre las izquierdas y el movimiento LGTB y entre el movimiento LGTB y el feminismo.
Partiendo de saber que la historia no comienza conmigo, sino que los movimientos de los cuales formo parte cuentan con una historia propia. Lo que ha quedado de manifiesto sobre los encuentros entre las izquierdas y el colectivo LGTB es de subordinación de la segunda en relación a la primera y algo parecido ha sucedido en relación al movimiento feminista y el colectivo LGTB. En los dos casos el movimiento LGTB o algunas de sus organizaciones han establecido alianzas, pero lo que queda en evidencia es la soledad en la que nos encontramos como comunidad cuando de llevar adelante nuestras reivindicaciones se trata.
Esto obedece a diferentes cuestiones, tenemos por un lado la discusión acerca del sujeto político, vigente aún dentro del feminismo. Y la del sujeto revolucionario para el marxismo, también con plena vigencia.
Por el otro está relacionado también con las coyunturas políticas.
Hace poco presencié un debate que se planteó en términos de micropolítica vs el marxismo leninismo y esto disparó en compañeras y en mi nuevas (viejísimas) preguntas: ¿Cómo organizarse? ¿En qué términos? ¿Bajo qué códigos? ¿Alianza en la diversidad? ¿Uniformidad bajo una bandera?
Entiendo que responder en términos unívocos y de ahora para siempre sería un error. Y que tampoco tendríamos que encarar el debate en términos de "micropolítica vs marxismo-leninismo"
Sino que habría que hacer el esfuerzo por pensar posibles cruces entre luchas y formas de organización. La pregunta por el cómo "¿Cómo tomar reivindicaciones que se propondrían a partir de una perspectiva micropolítica en articulación con reivindicaciones de otro orden, en planos que trasciendan lo micro? ¿Es eso posible? Ese es el desafío que nos interesa pensar para desplegar política.
De acuerdo a la coyuntura política hay formas de organización que se evidencian como más potentes que otras, pero depende siempre del contexto histórico, de los estados de discusión y de los debates suscitados al interior de los movimientos.
Respuesta similar para las preguntas respecto de alianzas y uniformidad. La política (la vida toda) es algo dinámico, pensar a priori que enmarcarnos bajo una bandera que nos uniformice sería algo negativo me parecería un error. Podemos comprender esas posturas, sobre todo atendiendo a la historia entre el movimiento LGTBIQ y los feminismos o entre el movimiento LGTBIQ y las izquierdas.
Sin embargo, nuevamente sostendré que será preciso realizar una lectura de la etapa y de allí derivar las tareas que se desprenden.


* Texto leído en Degenerando Buenos Aires II, mesa "Izquierdas, feminismos y disidencias sexuales", convocada bajo la propuesta de generar un espacio de reflexión e intercambio en torno a los encuentros y desencuentros que se han dado entre las izquierdas, los feminismos y la comunidad LGTBIQ. En este panorama de alianzas circunstanciales e impugnaciones entrecruzadas nos interpelaremos como militantes y activistas de distintos frentes para que podamos extender miradas de largo plazo sobre estas derivas políticas y reflexiones para una posible agenda.

martes, 27 de mayo de 2014

María Luisa Peralta





Aristóteles is not dead (y Platón tampoco, lamentablemente)*
El sesgo de género en la formación en biociencias


La cuestión de género en las ciencias de la vida, las biociencias como se llama en el último tiempo al abanico que incluye biología en todas sus muchas ramas, agronomía, veterinaria, medicina, bioquímica, biotecnología, etc., está mucho más presente de lo que en principio se piensa. En general, hay una idea de que las carreras sociales o las humanísticas son más susceptibles de contener y reproducir sesgos de género, mientras que esto no ocurriría en las biociencias porque una proteína es una proteína y un ecosistema es un ecosistema. Sin embargo, no hablamos de la naturaleza, de los objetos y seres reales del mundo, sino de las biociencias: es decir, de una construcción cultural históricamente situada, desarrollada dentro de ciertos paradigmas, en ciertos entornos sociales y llevada adelante por determinadas personas en instituciones específicas. De manera que los prejuicios sexistas, racistas, de clase y otros las atraviesan tanto como a cualquier otra disciplina.

Los sesgos de género y heterosexistas aparecen en todos los niveles: qué se enseña en las facultades, cómo se enseña, quiénes enseñan, qué dicen los libros de texto, cómo es la formación práctica, cómo funcionan los laboratorios de investigación, quién publica dónde, quién está en la mesada y quién dirige institutos, quién asigna becas y subsidios a qué temas y quién los recibe. Analizar en detalle cada uno de estos planos llevaría un tiempo que no tenemos, pero podemos tener una buena perspectiva haciendo foco en algunas de estas instancias. De todas las carreras de biociencias voy a focalizar en la biología, porque es donde hice mi formación y práctica profesional. En general, no hay tantas diferencias con otras biociencias, aunque mucho de lo que diga ocurre en mucho peor grado en las carreras tecnológicas, como las ingenierías.

¿Qué se enseña? Se enseña ciencia todavía imbuida de platonismo y aristotelismo contada como la vieja historia de los próceres de bronce actuando como llaneros solitarios. Es decir, se hace una historia de la ciencia jalonada de hitos que brotan del ingenio, la perseverancia o la iluminación de algunos hombres (blancos, por sobre todo, pero además heterosexuales y cisgénero) que se suceden unos a otros y que como mucho son unos discípulos de otros. No hace falta que hayan leído a Donna Haraway, con que hayan leído al viejo Khun ya está claro que tal mirada sobre la ciencia deja afuera del cuadro al 95% de las personas que hacen ciencia, que construyen la ciencia cada día. Y muchas, hoy muchísimas, de esas personas son mujeres (imposible saber cuántas de esas personas son gays, lesbianas, bisexuales o transgénero porque nadie releva esos datos y porque la gente sobrevive como puede en contextos hostiles, lo que muchas veces requiere no ser visible).

Pero limitándonos a distinguir entre hombres y mujeres, sin más señas particulares, incluso haciendo esa historia heroica de la ciencia se hace una negación total de las mujeres estelares. Si digo Darwin, todo el mundo presente hoy acá sabe más o menos de quién hablo. Y casi con seguridad todas y todos saben que se llamaba Charles. Si menciono a Watson y Crick, seguro también les suena, si no a tod@s, al menos sí a much@s. En cualquier manual son llamados James Watson y Francis Crick. El gran Stephen Jay Gould, o el respetable Richard Lewontin también son conocidos y llamados por sus nombres. El no tan respetable Richard Dawkins y Konrad Lorenz, los locales Federico Leloir, Bernardo Houssay, César Milstein. Podría seguir, pero con estos alcanza. Todos tipos que son nombrados con nombre y apellido. Probemos con ellas: Franklin, Michaelis, Menten, McClintock, Margulis, Levi-Montalcini, Carson. Casi nadie las conoce fuera de ámbitos muy específicos, a pesar de que las contribuciones de todas ellas han sido enormes. Casi nunca son llamadas por sus nombres ni reciben el reconocimiento que merecen. En el caso de Michaelis y Menten, por ejemplo, hay que empezar por aclarar que se trata de dos personas, cosa que no siempre es clara en los libros de bioquímica. Leonor Michaelis y Maud Menten tuvieron un papel muy importante en el conocimiento del funcionamiento de las enzimas, ya que describieron mecanismos de regulación que permitieron comprender en profundidad la acción enzimática. Lynn Margulis aportó la teoría de la endosimbiosis que hoy es la más aceptada para explicar la presencia de organelas como las mitocondrias y los cloroplastos en las células eucariotas, pero ella es descalificada como poco menos que una loca mística por confrontar con las ideas darwinistas de selección natural y sobre todo con el papel central que el darwinismo le asigna a la competencia. La mirada de Margulis sobre la naturaleza es congruente con la hipótesis Gaia de Lovejoy y la convirtió en referencia para el ecofeminismo. Rita Levi-Montalcini, feminista, perseguida como todxs lxs judíxs bajo el fascismo en Italia, premio Nobel de Medicina, fue una pionera de las neurociencias, donde está hoy la línea de frontera de la investigación. Rosalind Franklin fue víctima de uno de los robos profesionales más escandalosos de la historia de la ciencia, a manos de los famosos premios Nobel Watson y Crick, que se alzaron con el título de descubridores únicos de la estructura del ADN cuando no hubieran nunca podido aclarar la estructura sin el trabajo de Franklin. Ella hacía difracción de rayos X, una cosa dura entre las ciencias duras y ellos usufructuaron su trabajo pero no la reconocieron. Con muchas otras científicas pasó lo mismo. Rachel Carson fue la primera en llamar la atención sobre las consecuencias de la contaminación ambiental con su bien documentado libro “Primavera silenciosa”, en la década del '60. Bárbara McClintock es una de mis favoritas, porque tiene todo para que una, lesbiana experimentada, sepa que está frente a una de las suyas, sobre todo porque es notable cómo las biografías oficiales y Wikipedia se toman todo un trabajo para descartar esa posibilidad. Ella fue la que estudiando el maíz describió mucho de la estructura de los cromosomas, descubrió la regulación génica (que no fue reconocida hasta que dos hombres, Jacob y Monod, la redescubrieron décadas después) y los elementos genéticos transponibles, los transposones, que resultaron una herramienta fundamental en la era genómica.

Este puñado de mujeres que tomé como ejemplo tuvo una participación importantísima en temas centrales de las biociencias pero son ignoradas o pasadas a segundo plano. Uno de los efectos que tienen esas maniobras, además de la injusticia hacia estas científicas, es dejar a las jóvenes que inician carreras de biociencias sin referencias y sin una tradición o genealogía en la cual inscribirse. No es menor el peso que tiene confrontar todo el tiempo con lo reducido del número de científicas de renombre, con la sensación de que para las mujeres es casi imposible hacer algo destacado. Esto también impacta en los jóvenes que se inician en estas carreras, que arrancan con la falsa impresión de que todo lo más importante ha sido hecho por hombres y que las mujeres están sólo para hacer cosas secundarias. Sin embargo, el machismo en estas carreras no es flagrante sino un poco más sutil. Podríamos decir que la casa no se reserva el derecho de admisión, pero sí el de permanencia. Actualmente, nada restringe el acceso de las mujeres o de las personas gltb a las carreras de biociencias. De hecho, en cuestión de décadas estas carreras se han “feminizado” notablemente y el número de mujeres llega a ser igual o mayor que el de varones en los años de formación de grado y en estos últimos años incluso en los escalafones altos de la carrera científica (que, por cierto, se sigue llamando carrera del investigador, sin contemplar que haya investigadoras). La dificultad está en sostener las carreras profesionales, y las mujeres –así como much@s gays, lesbianas y trans– van abandonando en algún momento, o quedando en roles secundarios en grupos de investigación liderados por sus parejas varones. Así, hay quizás mayoría de becarias pero muy pocas directoras de institutos. Todavía hoy para esos nombramientos hay que “compensar” el género con un número extra de publicaciones. No obstante, a pesar de la presencia mayoritaria de mujeres haciendo el trabajo experimental, sigue existiendo el problema de la ergonomía en los laboratorios: todo el mobiliario, altura de las mesadas, de los estantes, bancos, etc. está diseñado para cuerpos más grandes que la media de los cuerpos de las mujeres. El embarazo tampoco está contemplado: si bien es cierto que actualmente el Conicet concede licencias por maternidad y el tope de edad para el ingreso a carrera de las mujeres se corre un año por cada hij@, esto ocurrió en años muy recientes, luego del nombramiento de la feminista Dora Barrancos en el directorio del Concejo. Y así y todo, el embarazo y el tiempo de crianza funcionan como una demora en la carrera científica y no siempre l@s director@s de los grupos de investigación respetan los tiempos o necesidades que acarrean. Por ejemplo, no hay previsiones protocolizadas para evitar que las embarazadas o las que amamantan estén en contacto con sustancias teratogénicas y mutagénicas o evitar que realicen ciertas tareas de laboratorio. No hay lactarios en los institutos y en la mayoría tampoco guarderías. No hay previsiones pautadas de cambiar tareas de investigación por otras de docencia o de formación de otr@s becari@s durante esos períodos, etc. De manera que esos tiempos del embarazo y la crianza, que las mujeres pueden elegir posponer pero no tienen por qué verse forzadas a hacerlo por sostener una carrera, no son reconvertidos y son vistos como una carga.

Quizás el núcleo más duro del sesgo de géneros patriarcal que tienen las biociencias venga del plano epistemológico. Como dije al principio, todavía hoy están firmemente instaladas concepciones vinculadas al platonismo y al aristotelismo. Platón hablaba de la existencia de ideas perfectas, de los cuales los seres y objetos reales del mundo material no son más que variantes defectuosas, irremediablemente imperfectas. Dos mil años después, Linneo propone su sistema de clasificación de los seres vivos, que sigue siendo el modo de organizar nuestro conocimiento de las especies y de sus relaciones evolutivas por su practicidad y eficiencia. Para él y para toda una escuela de naturalistas y luego de biólogos, cada especie se identifica a partir de la descripción de un “tipo ideal”: el ejemplar perfecto, el que encarna en grado óptimo cada característica de la especie. Todos o casi todos los demás tendrán alguna variación en relación a ese tipo ideal. El problema surge en el instante mismo de establecer cuál es el tipo ideal: en numerosas especies, el dimorfismo sexual es patente. Piensen, por ejemplo, en el pavo real o en los faisanes. Los machos son vistosos, y presas fáciles, las hembras tienen plumajes apagados que facilitan el camuflaje durante la nidada. En esos casos se impuso una descripción de ambos, un macho y una hembra. El texto de las descripciones tiende a usar un lenguaje despectivo en relación a las hembras. Con el advenimiento de la ecología, la genética y la biología molecular, la caracterización de las especies ya no se basó tanto en la morfología externa o en la anatomía interna y se les dio un lugar al comportamiento, el nicho ecológico, la secuencia de genes y las proteínas. Sin embargo, el concepto de “tipo ideal” en relación al cual el resto de los ejemplares son variantes imperfectas, no fue erradicado. Por el contrario, logró instalarse en los nuevos terrenos. Así, cuando se enseña biología molecular se comete el error de enseñar el error: cada vez que se explica la replicación del ADN y la aparición de mutaciones, se dice que las enzimas que duplican el ADN cometen errores. La mutación, el cambio en la secuencia génica, prácticamente siempre es conceptualizado como un error. Esto resulta inexplicable hoy a menos que se tome en cuenta el enraizamiento tan profundo de las concepciones platónicas. A cualquiera que haya estudiado algo de evolución debería resultarle evidente que las mutaciones, las variaciones, son la posibilidad misma del mantenimiento de la vida a lo largo de miles de millones de años en un planeta siempre cambiante. Sin variaciones no hay evolución, simplemente en algún momento las condiciones serían adversas para la vida y ésta acabaría. Aristóteles, por su parte, si bien aportó el razonamiento causal también cimentó una interpretación misógina de los fenómenos naturales que está bien vigente tanto en el pensamiento científico como en la cultura popular. Hace unos meses, encontré en Facebook una imagen de caricatura subida por un grupo de gays osos que dice “Nuestra historia” y muestra un óvulo blanco, un grupo de espermatozoides blancos y un espermatozoide pintado con los colores del orgullo gltb. Eso es aristotelismo puro: el óvulo, que representa en este pensamiento a la mujer entera, es puesto como algo completamente pasivo, vacuo, inerme, mientras que el espermatozoide, que en este esquema equivale al hombre entero, es portador de agencia, voluntad, características propias y, diría Aristóteles, calor, luz, y movimiento. Inicia él solo la vida nueva. El óvulo vendría a ser una tabula rasa sobre la cual el espermatozoide imprime la historia. Es típico que los hombres no se identifiquen con el óvulo, sino sólo con el espermatozoide, mientras que cualquier estudiante de secundario tiene claro que ambas gametas dan origen a la cigota, que ambas tienen un aporte genético al núcleo equivalente. Esta caricatura reproduce también esa imposibilidad misógina de aceptar al óvulo como parte del propio origen. Lo mismo se transmite de generación en generación a través del cuento de la semillita que pone el papá en la panza de la mamá, que viene a ser una especie de terreno inerme que nada aporta de sí. Y lo mismo, dice la antropóloga Emily Martin, se enseña en los textos de biología, con esa caricatura romantizante donde el óvulo es descripto como una especie de princesa en el castillo a cuyo encuentro va el espermatozoide.

No se trata solamente de asuntos abstractos, de ideas que se discuten en las aulas de facultad pero alejadas del cotidiano de la gente. Estas ideas tienen consecuencias bien concretas en la vida de tod@s. La combinación de misoginia aristotélica y de idealidad platónica es la que hace que todavía hoy se trate a la menopausia como una enfermedad; que se describa la menstruación en términos de un fracaso y de pérdida improductiva; que el embarazo sea descripto como algo que se “cursa” tanto como una hepatitis; que el parto sea intervenido hasta la enajenación total del poder de las mujeres porque “ellas, pobres, no saben qué hacer si alguien no les explica” y porque se lo medicaliza como si fuera un proceso patológico: es lo que hace que el conocimiento sobre la acción de las hormonas se use para descalificar a mujeres que hacen política pero no se use como atenuante en casos de infanticidio durante el puerperio como pasó con Romina Tejerina. Son estas ideas las que no pueden aceptar que existan los cuerpos intersex, estas ideas las que avalan las mutilaciones genitales de estas personas cuando aún son bebés y las que niegan su voz cuando son adultas. Los cuerpos intersex no responden a las idealidades platónicas ni a los binarios aristotélicos (y patriarcales), y eso parece habilitar las intervenciones mutilantes. Estas ideas son las que siguen pensando en las condiciones del espectro autista como desviaciones, degeneraciones, trastornos y patologías, a pesar de que organizaciones formadas por personas que están en el espectro y por sus aliad@s reclamen que se reconozca la neurodiversidad. Estas ideas siguen respaldando la conceptualización de l@s sord@s, l@s cieg@s, las personas con discapacidades motrices o con distintos patrones de desarrollo psíquico o neuronal como personas de segunda, nunca autónomas, nunca valiosas, que pueden ser abortadas al mismo tiempo que se niega el aborto para cualquier mujer que no quiera continuar un embarazo de un feto que no tenga estas características. Son estas ideas las que nos patologizaron a las personas gltb, las que siguen operando en las formas en que nos atienden la mayoría de l@s profesionales de la salud física y mental. Estas ideas, sumadas al determinismo biológico, son las que avalan la idea de que la orientación sexual está genéticamente determinada, pero no se piensan experimentos para buscar ese supuesto gen de la orientación sexual, sino que se busca y se habla del gen gay y más recientemente de los cerebros masculinos y femeninos y de la feminización o masculinización de los cerebros por exposición fetal a las hormonas como causa de la orientación sexual de las personas gays, lesbianas o bisexuales y como base de la transgeneridad. Estas ideas son las que hacen que nunca parezca necesario explicar la orientación sexual heterosexual. Y son estas mismas ideas las que siguen operando en la mente de casi todo el mundo heterosexual y cisgénero cuando explícita o tácitamente piensan que el modo más correcto, superior, más natural de vincularse y sobre todo de reproducirse es formando familias nucleares integradas por una pareja de un varón macho y una mujer hembra con cuerpos donde gónadas, hormonas, cromosomas, genitales y género estén nítidamente alineados, que se mantengan monogámicos y se reproduzcan a través del coito. La naturaleza muestra por todos lados infinidad de otras opciones, la pareja heterosexual monogámica estable formada por individuos con claro dimorfismo sexual es realmente una rareza en la naturaleza (y ese dimorfismo ni siquiera es tajante ni fuerte en los humanos). Pero como es el modo que el capitalismo patriarcal privilegia como forma de organizar la reproducción entre los humanos, el antropocentrismo aristotélico lo pone como lente delante de nuestros ojos para observar y analizar al resto de los seres vivos.

Por último, quiero mencionar un aspecto muy directamente vinculado al capitalismo y la academia. La tendencia de las últimas décadas ha sido a estimular la producción de patentes, algo impulsado por los países cuya ciencia está más desarrollada tanto en el sector de investigación como en el de la industria. Vemos que en cualquier presentación de beca o de subsidio se pregunta por la posibilidad de transferencia y se da un plus si hay patentes que puedan obtenerse o que hayan sido obtenidas por el grupo de investigación o por alguno de sus integrantes. Quienes hacen ciencia deben ser muy conscientes de cómo se imbrican los intereses del capital con su actividad. Es un hecho repetido que en nombre de la descripción de especies, de la clasificación, del establecimiento de reservas, de jardines botánicos o de bancos de germoplasma se hacen expediciones a territorios de campesin@s o de pueblos originarios y se toman sus plantas, sus semillas, sus animales y junto con ellos todo el conocimiento que esté disponible en relación a cómo criarlos, reproducirlos, usarlos. Luego se lo patenta o no, pero se lo publica en journals. En este movimiento se produce un efecto doble: por un lado, se perpetúa el mito de que cualquier conocimiento que lleve el sello de la universidad, de un instituto de investigación, de un journal es siempre mejor y más confiable que todo conocimiento surgido de otras fuentes, como la praxis cotidiana e histórica, el artesanado o el activismo. Por otro lado, en ese movimiento de apropiación hay un despojo del conocimiento de esas comunidades campesinas y originarias. Y mucho de ese conocimiento que es públicamente vilipendiado pero secretamente aprovechado es construido, conservado, transmitido por mujeres. En todo el mundo son tradicionalmente mujeres las conocedoras y preservadoras de la diversidad de semillas de las cuales sus comunidades dependen. También en esto hay que pensar cuando analizamos los sesgos que reproducen las instituciones académicas y el sistema de saber y poder en el que se inscriben.





* texto leído en Degenerando Buenos Aires II, Mesa “Sexismo y universidad”, convocada bajo la propuesta de "problematizar las prácticas y contenidos heteropatriarcales que se producen y reproducen en la universidad desde una mirada interdisciplinaria".

sábado, 3 de mayo de 2014

2da Celebración de las Amantes - día 3

Ronda de discusión

Foto: Marian Pessah

Foto: Marian Pessah

Foto: Marian Pessah

Foto: Marian Pessah

Foto: Marian Pessah

Foto: Marian Pessah

Foto: Marian Pessah



Grupos de producción - Tallando Hachas
Foto: Cecilia Dumón











Foto: Noe Gall


Foto: Noe Gall

Foto: Noe Gall



Foto: Marian Pessah

Foto: Marian Pessah

Foto: Marian Pessah

Foto: Marian Pessah
Foto: Cecilia Dumón



Marcha

Foto: Cecilia Dumón
Foto: Helen Turpaud Barnes

Foto: Marian Pessah
Foto: Marian Pessah

Foto: Marian Pessah

Foto: Marian Pessah

Foto: Cecilia Dumón

Foto: Helen Turpaud Barnes




Foto: Helen Turpaud Barnes

Foto: Laura Benítez

Foto: Marian Pessah

Foto: Marian Pessah

Foto: Helen Turpaud Barnes

Foto: Cecilia Dumón














Foto: Cecilia Dumón
 Hubo un besazo en la plaza, pero nadie quiso perder el tiempo sacando fotos.