Archivo documental digitalizado del activismo lésbico, conformado por producciones gráficas y teóricas, registros fotográficos y sonoros, encuentros reflexivos y acciones callejeras de grupos y activistas lesbianas de diferentes momentos históricos, múltiples posiciones políticas, y diversas geografías
de Argentina. Está en permanente construcción, recibiendo nuevos aportes y colaboraciones.

viernes, 31 de julio de 2009

Lesbianas y feministas por la descriminalización del aborto


Lanzamiento de la Línea Aborto: más información, menos riesgos" - 31 de julio del 2009

La línea Aborto: más información menos riesgos, es una línea telefónica de acceso público donde cualquier mujer puede obtener información sobre aborto con medicamentos.
No juzgamos las decisiones de las mujeres. No aconsejamos, no recomendamos, no decimos cómo conseguir los medicamentos de manera ilegal. Brindamos información de la Organización Mundial de la Salud accesible en internet, principalmente la Guía Técnica para Aborto sin Riesgos, de 2003, y de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología. Esta información es pública y está disponible en internet.
En Argentina se practica 1 aborto clandestino por minuto. 500.000 al año. Cada tres días muere una mujer como consecuencia de aborto inseguro. Otras tantas sufren daños físicos y emocionales producto de la experiencia de la clandestinidad y la violencia a la que son sometidas. Según el Ministerio de Salud de la Nación, el 60% de las embarazadas argentinas no planificó su embarazo. Hace años, la principal causa de muerte de embarazadas en el país
deriva de las prácticas abortivas inseguras. Estas muertes son evitables poniendo información sobre aborto seguro en manos de las mujeres.
La información que brindamos no compromete a las mujeres tomar la decisión de abortar ni la de continuar el embarazo. Brindamos información pública en forma confiable y comprensible para que cada una decida de manera informada frente a un aborto según sus valores y creencias. Confiamos en la capacidad de decisión de cada mujer.
El objetivo es brindar a todas las mujeres información que está disponible y es conocida por mujeres blancas de clases medias y altas y de zonas urbanas. La falta de acceso a información afecta siempre a las mismas: las más pobres, las más jóvenes, las más alejadas de las ciudades, las más excluidas.
Esta línea es un elemento que viene a promover la igualdad porque distribuye en forma equitativa un conocimiento hoy reducido a un grupo de personas. Promueve la no discriminación porque esa distribución es en forma horizontal, gratuita y a todas las mujeres que requieran información sin distinción de raza, religión, nacionalidad, edad, orientación sexual. Promueve la justicia social porque favorece a las más perjudicadas, las mujeres que no tienen acceso a un servicio amigable donde informarse sobre cómo disminuir los riesgos de vida y salud frente a un aborto, o que esperar.
Las mujeres somos libres de decidir si deseamos reproducirnos y en qué momento. El aborto es una opción legal para las mujeres cuando está en riesgo su vida, o su salud, o cuando el embarazo es consecuencia de una violación o abuso, ya sea por parte de varones de nuestra familia, pareja o extraños. En estos casos, el estado debe garantizar el acceso al aborto, no puede poner trabas, ni castigarnos. Ante un embarazo no deseado, el estado debe brindarnos información completa, veraz y científicamente fundada sobre todas las opciones y sus consecuencias, para que decidamos con libertad e información.
El misoprostol es una droga que se utiliza para uso obstétrico desde mediados de los 80 en buena parte del mundo. Para inducir partos, abortar y completar abortos. El método para abortar con misoprostol es un avance tecnológico concreto que debe estar a disposición de tod@s l@s que pueden beneficiarse de su uso. El estado debe eliminar las barreras para que las mujeres accedamos a la información, en especial si afectan nuestra salud y la prevención del embarazo no deseado. La Organización Mundial de la Salud, en su Guía Técnica y de Políticas para el Aborto sin riesgos cita estudios científicos e históricos que muestran los efectos positivos del uso de misoprostol para reducir la mortalidad de mujeres embarazadas.
En algunas regiones de Brasil, por ejemplo, donde se han llevado registros sobre el uso extendido de misoprostol la tasa de muertes provocadas por abortos inseguros entre 1987 y 1991 cayó a casi el cero %. En todo el mundo, de las mujeres que utilizaron el método correcto para abortar con misoprostol tempranamente, durante las primeras 12 semanas de embarazo, menos del 1% sufrió infecciones y menos de 1 en mil experimentó una hemorragia grave.
Aún así, las mujeres argentinas a casi 30 años de la divulgación de este avance científico concreto, seguimos pidiéndole al estado que nos haga el favor de regularizar su fabricación para uso obstétrico y hace más de 10 años lo utilizamos para inducir partos, terminar con hemorragias pos parto, para abortar, para terminar abortos incompletos. Human Raigth Wach relevó que en argentina las mujeres mueren por abortos clandestinos porque se introducen agujas, perejil, o pedazos de maderas en la vagina. Toman infusiones de perejil o papa. Recurren a proveedores que utilizan sondas o instrumental no desinfectado. Mueren porque se tiran por escaleras o sobre vehículos.
Otras mujeres mueren porque cuando han empezado a tener una hemorragia no saben cómo determinar si es grave, y tienen terror de ir a un hospital porque saben que serán maltratadas, y sus derechos serán violados por los y las propias médicas que las atienden. Y se quedan en sus casas, dejando correr la sangre, infectándose, muriéndose. Condenadas por el silencio, la desidia, la misoginia colectiva. Muriéndose o dañándose por una práctica considerada médicamente de bajo riesgo, que en el 61% de los países del mundo es ampliamente legal.
En Argentina las mujeres mueren por abortos inseguros porque la misoginia institucionalizada las condena al silencio, a la invisibilidad, a desparecer negándoles cualquier derecho no solo a decidir sobre un aborto sino a pensar en ello. A discutir sobre ello. A informarse sobre ello.
El aborto es un tema de derechos humanos directamente vinculado con lo que piensa una sociedad de las mujeres. Solo las mujeres se embarazan, solo las mujeres abortan, solo las mujeres se mueren por abortos inseguros. Esta discriminación es sostenida desde el estado, que no cumple con sus obligaciones de derechos humanos: de impedir que las mujeres estén
obligadas a recurrir a abortos peligrosos, de reducir la tasa de mortalidad materna, de respetar el derecho de las mujeres a controlar su propia salud y cuerpo, de respetar la libertad de difundir y buscar información, de garantizar sin discriminación el acceso a la información pública - producida en este caso por la OMS, la obligación de dar información sobre aborto seguro, de garantizar sin discriminación el derecho a beneficiarse de los avances de la ciencia.
En este contexto de desigualdad aberrante, e incomprensible en democracias laicas y modernas, las mujeres nos autoorganizamos para resistir el embate patriarcal. La violencia masculinista sobre nuestros cuerpos, deseos, y necesidades. Así el movimiento de mujeres a nivel regional viene articulando múltiples formas para denunciar y provocar reformas en las legislaciones y en la conciencias. La Campaña nacional por el derecho al aborto legal seguro y
gratuito en nuestro país es un perfecto ejemplo de ello. Más de 250 organizaciones de mujeres de todo el país agrupadas en una sola acción colectiva, con una única consigna y objetivo: educacion sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Aún así, parece que no es suficiente. Que el estado no está dispuesto a renunciar su
apropiación ilegitima de los cuerpos de las mujeres. Aún aquellos gobiernos que dicen ser de izquierda no se animan presionados por los compromisos con sectores conservadores y reaccionarios.
Todos los sectores de una sociedad, conservadores y progresistas tienen derecho a sostener sus creencias, valores y a la libertad de expresión, pero no pueden imponer su moral ni sus creencias al conjunto de la sociedad. Así el gobierno argentino tiene la obligación de asegurar el acceso a Información completa y correcta respecto a los problemas de salud existentes,
su control y prevención. Es hora de tener interlocutores serios para debatir las leyes restrictivas sobre aborto. Pero no podemos hacerlo en medio de la muerte.
Por eso a nivel regional se ha puesto en marcha esta estrategia de acción directa en el campo de la información. Una red que brinda a las mujeres información sobre aborto con medicamentos. En ecuador, en la ciudad de Quito primero y Guayaquil luego, hace alrededor de un año existe un proyecto de características similares al que hoy inauguramos aquí y es llevado adelante por la Coordinadora juvenil por la equidad de género y que ha tenido resultados óptimos en su funcionamiento, bajando el promedio de la edad gestacional de
las mujeres que consultan de las 11 semanas a las 9. Eso significa que las mujeres cuando tienen acceso a información segura, confiable y trasmitida sin prejuicios ni intentando imponer puntos de vista, consultan antes disminuyendo el riesgo para su vida y salud en caso de decidir abortar.
En Argentina quienes llevamos adelante el proyecto “Aborto. Más información menos riesgos” somos un grupo de personas pertenecientes a diferentes espacios políticos feministas, del movimiento LGTB, de derechos humanos y de izquierda que nos unimos para este proyecto. Convencidas del poder que tiene la organización popular, elegimos la acción directa antes que el lobby. Confiamos en la capacidad de las mujeres para decidir por sí mismas en todos los asuntos de su vida y en la fuerza de sus organizaciones.

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